sábado, 6 de agosto de 2011

Hasta pronto Tenerife!


Que rápido pasan los días. Parece que fue ayer cuando entraba en la oficina de EF a averiguar un poco más sobre un año escolar en Estados Unidos. Tras presentarnos yo y mi madre, me hicieron pasar a una especie de clase con un par de ordenadores a hacer un examen de mi nivel de inglés. Al principio me pareció muy fácil, el típico ‘listening’ con imágenes y frases a elegir. Pero ya llegando al final, casi me da algo. Llevaba ya dos horas ahí sentada y todavía me quedaba lo peor, el ‘reading and writing’. Tengo que reconocer que lo hice un poco al boleo y las últimas dos preguntas prácticamente ni las pensé. A pesar de eso saqué buena nota y me dijeron que no me iba a hacer falta ir al campamento (le ahorré a mis padres unos cuantos miles de euros jajaja) A partir de ese día, sabía que mi sueño de toda la vida se iba a hacer realidad, pero de verdad nunca pensé que fuera tan difícil. Algún que otro día pensaba que me iría, pero sentía que nunca llegaba la hora por lo que yo estaba muy tranquila. Lo veía como: ¿Un año en Estados Unidos? ¿Qué puede haber mejor que eso? Pero llegó Junio y empezó la cuenta atrás. Tuve que viajar con mi mejor amigo Luis a sacarnos la VISA a Madrid (lo que nos permitía vivir ahí un año) y a una reunión informativa. En ella nos hablaban un poco de lo que haríamos durante nuestro año escolar, como debíamos actuar para disfrutar al máximo el curso, como habría que comportarnos en casa de nuestra ‘host-family’ o familia de acogida… en realidad, nada que no supiéramos. Lo que más me gustó fue encontrarme con la única otra Canaria que viajaba también, la charla que dio una coordinadora de EF en Boston (me encanta el acento de ese estado) y las dos ‘returnees’ que estaban ahí para contarnos sus experiencias.

Al regresar de vuelta a casa después de este viaje, lo único que quería era que me dijeran quien sería mi ‘host-family’ que al fin y al cabo, era lo más importante. ¿Cómo sería? ¿Habría hermanos? ¿Por qué me eligieron a mi antes que a los otros 2700 alumnos que viajaban a Estados Unidos con EF? ¿Qué día me iría? ¿Sería un lugar frío o caluroso? Demasiadas preguntas y muy pocas respuestas. Pero todo llega. Un día sentada yo en el ordenador conectada con mis amigos, mirando Blogs o Tumblrs y escuchando música en Spotify (qué raro) me llegó un e-mail al correo del móvil. Con letras muy grandes decía algo así como: Hola, me llamo Murphy y voy a ser tu hermana durante tu próximo año escolar. Tal cual. Mi reacción fue levantarme de la silla y empezar a saltar de alegría gritando ‘¡Tengo familia, tengo familia, tengo familia!’. Por supuesto, yo quería saberlo TODO sobre ella, así que en nada estaba conectada a My EF, a Facebook y al correo. En menos de 2 minutos ya estaba hablando con la chica, nerviosa, con una sonrisa de oreja a oreja. Era de Kentucky ¿Kentucky? ¿Dónde está eso? ¿Hace mucho frío en invierno? Lo único que me venía a la cabeza era Kentucky Fried Chicken (que por cierto me ENCANTA). En 5 minutos se habían resuelto todas mis dudas. Ella no sabía que día me iba, pero me acordé de que nos habían comentado que los alumnos suelen viajar una semana antes de que empieze el colegio. ¿Qué día empezaba el colegio? Su respuesta fue clara y concisa: el 3 de agosto. ¡¿ EL 3 DE AGOSTO?! No, no puede ser, ¡eso era en menos de un mes! Lo que quería decir que en 3 semanas o menos viajaría. No me lo podía creer. Tenía muchísimas cosas que hacer antes de irme y el tiempo se me venía encima.

Efectivamente, el tiempo se me vino encima, faltaban 3 días para irme y yo no tenía prácticamente nada preparado. En lo único que estaba pendiente era de salir, disfrutar de los pocos días de verano que me quedaban y estar todo el rato con mis amigos y con mi novio. Tengo que dar las gracias de verdad a mi madre, si no hubiera sido por ella me habría dejado más de la mitad de las cosas.

Estos últimos días los pasé bastante mal. No me quería ir todavía, mis amigos me contaban sus planes de verano y yo, como no, quería formar parte de ellos. Y pensar que cuando yo empezara las clases a ellos aún les quedaría un mes y medio de vacaciones, uf… me mataba. Lloré muchísimo. Sobre todo cuando estaba con mi novio. El pobre, se iba casi siempre a su casa con la camisa llena de lágrimas, y yo alguna que otra vez con suyas también. Me sentía demasiado bien con él como para que terminara ahí. Pero el día que me tenía que ir, llegamos a un acuerdo, que la verdad me dejó muy tranquila. Te quiero pringado!

Y llegó la hora de ir al aeropuerto. Tenía que despedirme ahí de mi hermana. Y para mi sorpresa, lloró a más no poder. No me lo podía creer, ¿mi hermana llorando por que yo me iba? Cuando estábamos las dos llorando abrazadas, mi padre, al no creérselo y para tocar un poco las narices nos empezó a sacar fotos jajaja. A parte de ella me despedí de mi perra y mi gata, que para mí son totalmente parte de la familia.

Llegué al aeropuerto y me despedí de mi padre. ¡Otra vez a llorar!. Encima estaba con el móvil de mi novio pendiente si me llamaban mis amigas para decirme por dónde iban, ya que ellas también me querían venir a despedir al aeropuerto.
Al fin estaba ahí, sentada en la sala de espera, con mis mejores amigas a un lado y mi novio al otro, ¿qué mejor despedida que esa? Pero él se tenía que ir. Como era de esperar, lloramos los dos a más no poder. No nos veríamos hasta dentro de buf, muchísimo tiempo. Encima esas últimas dos semanas habíamos pasado muchísimo tiempo juntos. Pero los dos nos fuimos relativamente contentos, y es que llegaremos al mismo destino, pero por distintos caminos.

En la despedida de mis amigas se me escapó alguna lagrimita, pero no gran cosa. Les pedí que no lloraran, aunque un par de ellas no aguantaron. Las quiero mucho chicas!

Aunque estas no fueron las únicas despedidas por las que tuve que pasar. La de mi ‘segunda familia’, los Suárez, me dolió muchísimo también. La peque de la familia es como mi hermana y su madre como mi tía. Después de mi familia, es sin duda a la que más aprecio tengo. Los voy a echar muchísimo de menos.

La despedida de mi madre fue, bueno, supongo que todo el mundo que se lleve bien con su madre y que la quiera tanto como la quiero yo sabrá lo que es. Es una llorona, y si yo lloraba ella también lo haría, así que me contuve, pero ganas no me faltaron. Me fui muy contenta así que ella se quedó tranquila.

Y a la gente que no he nombrado y de la que también me dio mucha pena despedirme y de aquellos que no pude hacerlo, decirles que muchas gracias por preocuparse por mi, que los quiero a todos muchísimo y que (ellos saben quienes son).

¡Hasta pronto Tenerife!




No hay comentarios:

Publicar un comentario